Personas afro: lucha contra desigualdades y mortalidad materna
24/10/2025

Las personas afro han estado en el centro de una lucha constante contra las injusticias que las han marginado a lo largo de la historia. Desde el racismo que las ha excluido de los sistemas de poder hasta la discriminación que limita su acceso a servicios básicos, su vida ha sido un testimonio de resistencia frente a la opresión. En el contexto de la mortalidad materna, este desafío se vuelve aún más complejo, ya que las personas afro enfrentan riesgos de vida durante el parto que son significativamente superiores a los de otras comunidades. Esta situación no solo refleja desigualdades estructurales, sino también una falta de reconocimiento de sus necesidades y experiencias. En este artículo, exploramos cómo las personas afro han luchado, siguen luchando y, por supuesto, necesitan más apoyo para superar estas desigualdades.
La historia de las personas afro está llena de actos de resistencia, desde las luchas por la libertad en tiempos de esclavitud hasta las movilizaciones por derechos humanos en los siglos XX y XXI. Sin embargo, el sistema de opresión que se mantiene en múltiples aspectos de la vida —incluyendo la salud, la educación y el acceso a la justicia— sigue siendo una barrera para su bienestar. En el caso de la salud repentina, la mortalidad materna se vuelve un síntoma de una mayor desigualdad, donde las personas afro no solo enfrentan mayores riesgos, sino que también suelen ser las últimas en recibir atención médica que las salvó. Este patrón no solo es injusto, sino también inaceptable, y requiere un cambio profundo en cómo vemos y manejo las injusticias.
La importancia de este tema radica en la necesidad de reconocer que la salud materna no es un asunto individual, sino una cuestión de derechos colectivos. Cuando las personas afity no tienen acceso a cuidados adecuados, no solo se pierde una vida, sino que se pone en peligro la continuidad de una comunidad. Este problema no se resuelve con políticas aisladas, sino con una transformación de sistemas que permitan que las personas afro tengan la misma oportunidad de vivir sin miedo.
Historia de la discriminación y sus consecuencias
La discriminación contra las personas afro tiene raíces profundas en los sistemas de opresión que han existido durante siglos. Desde la esclavitud hasta el colonialismo, las personas afro han sido excluidas de derechos básicos, incluyendo el acceso a la salud. Esta exclusión se ha traducido en una falta de atención médica durante el embarazo y el parto, lo que ha aumentado la mortalidad materna entre ellas. En muchos países, las personas afro no solo no reciben el cuidado que necesitan, sino que a menudo son ignoradas por sistemas de salud que no las priorizan.
En contextos donde el racismo es una realidad constante, las personas afro sufren una doble carga de opresión: la que viene del color de su piel y la que proviene de su género. En muchos casos, estas personas afro también son mujeres que enfrentan desigualdades en el ámbito laboral y educativo, lo que empeora su situación económica y limita su acceso a recursos que podrían prevenir complicaciones durante el parto. Esta intersección de factores crea un entorno donde las personas afro tienen mayor riesgo de muerte materna, pero a menudo no son las únicas que padecen estas condiciones.
Esta historia de exclusión no solo es una cuestión de pasado, sino también de presente. En muchos países de las Américas, incluso hoy en día, las personas afro enfrentan barreras que las mantienen en una posición de vulnerabilidad. La falta de datos sobre mortalidad materna desglosados por raza, por ejemplo, dificulta la creación de políticas efectivas. Esto significa que, aunque las personas afro sufran más, su experiencia no es reconocida ni priorizada por los gobiernos ni las instituciones de salud. Este círculo vicioso de injusticia requiere una acción inmediata y concreta.
La mortalidad materna como síntoma de desigualdades estructurales

La mortalidad materna no es un problema aislado, sino un reflejo de una realidad más amplia en la sociedad. Para las personas afro, esta situación es una consecuencia directa de las desigualdades que han perpetuado sistemas que las marginalizan. En muchos países, las personas afro viven en barrios con acceso limitado a servicios sanitarios, educación y empleo. Estas condiciones aumentan el riesgo de complicaciones durante el embarazo, y a veces, incluso cuando se recurre a la atención médica, no se recibe el cuidado adecuado.
La falta de información sobre la mortalidad materna en distintos grupos étnicos es otro factor que contribuye a la injusticia. En países donde los datos no se desglosan por raza, los gobiernos no pueden entender plenamente la magnitud del problema. Esto significa que, incluso cuando se habla de mejoras en la salud, las personas afro suelen ser ignoradas o no consideradas en las políticas públicas. Por ejemplo, en algunos países de América Latina, la mortalidad materna de las personas afro es hasta cinco veces mayor que la de otras etnias, pero estos datos no son suficientemente visibles para que las instituciones actúen con urgencia.
Esta falta de visibilidad no solo impide que se identifiquen las causas de la mortalidad materna, sino que también impide que se creen soluciones eficaces. En muchos lugares, las personas afro son invisibles en los sistemas que los afectan, lo que significa que sus necesidades no son priorizadas. El resultado es una situación donde las personas afro no solo enfrentan un mayor riesgo, sino que también enfrentan una mayor negación de su existencia.
La importancia de los datos y las políticas públicas
Los datos son fundamentales para entender las desigualdades que enfrentan las personas afro. Sin información precisa, es difícil identificar las causas de la mortalidad materna y crear políticas que la prevengan. En países donde no se recopilan datos desglosados por raza, las instituciones tienen dificultades para medir el impacto de la discriminación en las personas afro. Por ejemplo, en Estados Unidos, se sabe que las personas afro son tres veces más propensas a morir durante el parto que otras personas, pero este dato no siempre se usa en la toma de decisiones políticas, lo que dificulta hacer frente a la injusticia.
Las políticas públicas deben incluir medidas que respondan directamente a esta situación. Esto significa que los gobiernos deben invertir en educación, acceso a servicios sanitarios y programas de salud preventiva para las personas afro. Además, las instituciones deben garantizar que las personas afro tengan la misma oportunidad de recibir atención médica de calidad, sin importar su color de piel o su origen. En este sentido, el cambio no puede ser solo a nivel institucional, sino también a nivel social, donde se reconocen las injusticias que las personas afro enfrentan y se buscan soluciones que incluyan su voz y su experiencia.
En muchos países, aunque el problema de la mortalidad materna es grave, la respuesta no es suficiente. Se necesitan políticas que no solo traten los síntomas, sino que también aborden las causas profundas de la desigualdad. Esto implica cambiar no solo el sistema de salud, sino también las estructuras que perpetúan la explotación y la exclusión. Las personas afro no son solo un grupo de personas, sino una comunidad que ha luchado, ha sufrido y sigue luchando para tener derecho a una vida digna.
El rol de las comunidades y las organizaciones de base

Las personas afro no solo están en el centro de la lucha contra las desigualdades, sino que también son quienes impulsan acciones que mejoran su vida. En muchos lugares, las comunidades afro han creado iniciativas que no solo buscan reducir la mortalidad materna, sino también promover la salud integral de sus miembros. Estas acciones suelen ser resultado de una lucha constante, donde las personas afro toman la iniciativa de crear redes de apoyo, educar a las familias y demandar políticas que atiendan sus necesidades.
Por ejemplo, en Colombia, el programa Partera Vital ha sido un ejemplo de cómo las personas afro pueden liderar cambios significativos. Este programa, que se centra en la atención a las mujeres embarazadas, ha logrado reducir la mortalidad materna a cero en algunas áreas. La clave está en el enfoque que se da: se centra en las necesidades de las personas afro, en lugar de aplicar una solución genérica que a menudo no llega a ellas. Este tipo de enfoque no solo es efectivo, sino que también reconoce la importancia de la participación activa de las personas afro en el diseño y la implementación de las políticas.
Este tipo de iniciativas no solo tienen un impacto inmediato, sino que también ayudan a crear una cultura de salud que se adapta a las realidades de las personas afro. En lugar de depender de sistemas que no las comprenden, estas comunidades se organizan para mejorar sus propias condiciones. Esta forma de acción es fundamental para el cambio, ya que no solo resuelve problemas específicos, sino que también fortalece la autonomía y la voz de las personas afro en el ámbito de la salud.
La necesidad de una respuesta global y colectiva

La lucha contra la mortalidad materna en las personas afro no puede ser el trabajo de una sola nación o una sola institución. Es un problema que abarca múltiples países, sistemas y comunidades. Para abordarlo con éxito, es necesario un enfoque global, donde las iniciativas internacionales, como el UNFPA, juegan un papel clave. El UNFPA, con su trabajo en salud y equidad, es una organización que puede liderar una respuesta que no solo se enfoque en mejorar la atención médica, sino que también promueva políticas que combatan la discriminación.
En este sentido, el UNFPA no solo puede ayudar a recolectar datos sobre la mortalidad materna, sino también asegurar que estos datos sean usados para criar políticas que incluyan a las personas afro. Esto significa que las instituciones globales deben trabajar en conjunto con las personas afro para crear soluciones que sean efectivas y sostenibles. El desafío no es solo mejorar la atención médica, sino también cambiar el sistema de valores que permite que las personas afro sigan siendo invisibles.
Además, se necesita una colaboración que vaya más allá de los datos y las políticas. Es necesario que las personas afro tengan una voz en las decisiones que afectan sus vidas. Esto implica que no solo se les escuche, sino que también se les escuche con respeto y en el corazón de los intentos de solución. En este sentido, la colaboración no solo es necesaria, sino también es fundamental para construir un futuro donde las personas afro no solo puedan vivir, sino que también puedan tener una vida digna.
Conclusión
La lucha contra las desigualdades y la mortalidad materna en las personas afro es un desafío que no solo requiere acción política, sino también un cambio cultural. Las personas afro no solo enfrentan un mayor riesgo de muerte durante el parto, sino que también enfrentan una mayor exclusión de los sistemas que les afectan. Esta situación no es solo un problema de salud, sino también un reflejo de una sociedad que, a pesar de todo, sigue cuestionando la existencia y los derechos de las personas afro.
La solución no puede ser una respuesta aislada, sino una transformación profunda de los sistemas que perpetúan la injusticia. Esto implica que las personas afro no solo tengan acceso a servicios médicos, sino que también tengan una voz en las decisiones que afectan su vida. En este sentido, es necesario que las políticas públicas se adapten a las necesidades de las personas afro, no solo a las de los otros grupos. La igualdad no solo es un ideal, sino un derecho que debe ser garantizado.
En el futuro, las personas afro deben tener la oportunidad de vivir sin miedo, sin discriminación y con acceso a una atención médica que no las ignore. Esta visión no solo es una posibilidad, sino que es una necesidad. La igualdad de oportunidades no es un ideal que se alcanza, sino un derecho que debe ser asegurado. Con acciones solidarias, políticas inclusivas y un compromiso inquebrantable, es posible un mundo donde las personas afro puedan disfrutar de una vida digna.




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