Ana Choque, partera tradicional integra tradición y medicina moderna
12/05/2025

Ana Choque, una partera tradicional de Bolivia, es una figura clave en la lucha por la salud materna en un país donde las tradiciones y las prácticas modernas a menudo se enfrentan. Con más de 40 años de experiencia, ella no solo ha aprendido a cuidar a las mujeres embarazadas mediante métodos ancestrales, sino que también ha integrado conocimientos de la medicina occidental para brindar un cuidado completo y seguro. Su labor, que combina respeto por las raíces culturales con la rigidez científica, ha convertido a Ana en un ejemplo de cómo la fusión entre lo antiguo y lo moderno puede lograr resultados positivos. Su historia es una prueba de que, en muchas comunidades, las parteras tradicionales no solo son necesarias, sino que son fundamentales para la salud materna. Aunque enfrenta desafíos como la resistencia cultural y la falta de acceso a servicios médicos, Ana sigue siendo un faro de esperanza y conocimiento para las mujeres de su región.
La vida de Ana Choque nació en el municipio de Luribay, un lugar donde las tradiciones se mantienen con fuerza, y donde las mujeres han aprendido a cuidar de sus cuerpos a través de métodos que han perdurado generaciones. Desde pequeña, ella observó cómo su abuela realizaba ofrendas a la Pachamama, la diosa de la tierra en la cultura andina, como parte de los rituales que acompañan los partos. Sin embargo, lo que la diferenció de otras parteras tradicionales fue su deseo de aprender de los conocimientos médicos modernos. Para ella, no hay conflicto entre lo antiguo y lo nuevo, sino una complementariedad que brinda mayor seguridad a las mujeres que confían en su cuidado. Esta visión ha moldeado su enfoque: un equilibrio entre la sanación natural y el apoyo médico cuando es necesario.
Mientras otras parteras tradicionales se limitan a los rituales y las hierbas, Ana ha estudiado los símbolos de los partos, la anatomía de la placenta y las señales de alerta que indican complicaciones. Ella sabe que la Pachamama no solo es una diosa, sino también un símbolo de la conexión entre el cuerpo humano y la naturaleza. Por eso, en las primeras etapas del trabajo, antes de recurrir a medicamentos o procedimientos más complejos, ella siempre se consulta con la comunidad y explica los riesgos de manera respetuosa. Su método es una combinación de creencias ancestrales y conocimientos científicos, lo que le da una ventaja única en un entorno donde la desconfianza hacia la medicina moderna es común.
El legado ancestral y el aprendizaje moderno
La cultura andina ha mantenido por décadas un profundo respeto hacia las parteras tradicionales, quienes son vistas como guardianes de la salud materna y custodios de la sabiduría ancestral. Para Ana Choque, este reconocimiento es algo que la hace sentir responsabilidad, no solo como una partera, sino como una portadora de conocimientos que no se pierden con el tiempo. Ella sabe que, en muchas comunidades, las madres no solo confían en las parteras tradicionales por su experiencia, sino también por su conexión con la tierra y el ritual. Sin embargo, ella también entiende que en ciertos casos, los conocimientos modernos son esenciales. Por eso, ha estado en constante aprendizaje, estudiando las señales de alerta que indican complicaciones, como la hipertensión o la hemorragia postparto, y combinando estos conocimientos con los rituales que su abuela le enseñó.
Aunque las prácticas tradicionales son una parte fundamental de su trabajo, Ana no niega la importancia de los avances médicos. De hecho, ella ha estado en contacto con profesionales de la salud en los centros de salud de Ventilla, donde con el apoyo del UNFPA (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en la Reproducción y la Igualdad de Género) ha podido recibir formación en técnicas modernas. Esta colaboración le ha permitido mejorar su capacidad para detectar problemas graves, como infecciones o complicaciones fetales, y derivar a las pacientes a hospitales cuando es necesario. Para ella, esto no es una contradicción, sino una extensión de su trabajo, una forma de asegurar que las mujeres que confían en ella reciban el cuidado más completo.
La fusión de sus dos mundos, antepasado y moderno, le ha dado a Ana una visión única sobre la salud materna. Ella no solo ha aprendido a observar los síntomas físicos, sino también a escuchar las necesidades emocionales de las mujeres que ella asiste. En este sentido, su trabajo es más que una profesión: es un puente entre dos mundos que, a veces, se enfrentan. Ella sabe que para muchas familias, seguir a una partera tradicional es una forma de mantener la conexión con sus antepasados, pero también es una forma de asegurar un cuidado que no se pierde en la modernidad. Su enfoque es una prueba de que, incluso en contextos donde la ciencia y la tradición parecen competir, es posible encontrar una solución que respete ambas.
La lucha por el acceso a la salud materna

Es una realidad en Bolivia que, a pesar de los esfuerzos, muchas mujeres no pueden acceder fácilmente a los servicios médicos en los primeros trimestres de su embarazo. En comunidades remotas, donde la infraestructura es escasa, las parteras tradicionales suelen ser la única opción. Ana Choque entiende esto perfectamente, y no solo acepta el rol de partera, sino que también actúa como mediadora entre las mujeres y los profesionales de la salud. Ella es conocida por explicar los procedimientos médicos en un lenguaje que respete las creencias de las pacientes, ayudándoles a entender por qué ciertos tratamientos o análisis son necesarios. Esta habilidad le ha dado una ventaja en un momento donde la confianza es clave.
Pero el camino no es fácil. Muchas familias, incluso cuando comprenden la importancia de la atención médica, prefieren confiar en una partera tradicional por tradición. Para Ana, esto es una lucha constante. Ella sabe que, en algunos casos, el miedo a lo desconocido o la falta de educación médica pueden impedir que una mujer vaya a un hospital, incluso si eso significa un mayor riesgo para ella y su bebé. Sin embargo, ella no se rinde. En lugar de luchar contra las creencias, intenta integrarlas. Por ejemplo, cuando una mujer le pide que ofrezca ofrendas a la Pachamama antes de una cesareo, Ana respeta la tradición, pero explica que también es importante que ella reciba el cuidado que le permite sobrepasar la operación. Su enfoque es una forma de respetar la cultura, pero también de garantizar que la mujer reciba el mejor cuidado posible.
Esta estrategia le ha permitido trabajar en colaboración con los profesionales de los centros de salud de Ventilla, donde con el apoyo del UNFPA, ella ha logrado que las pacientes que necesitan atención médica puedan recibirla sin sentirse desconectadas. Ella es un puente entre lo que se conoce en el mundo médico y lo que se mantiene en la tradición. Para ella, esto no es un conflicto, sino una forma de asegurar que las mujeres que confían en ella no solo se sientan seguras, sino también conscientes de las decisiones que están tomando. Su labor es una prueba de que, en contextos donde la tradición y la ciencia se enfrentan, es posible encontrar un equilibrio que beneficia a todos.
El trabajo en el centro de salud de Ventilla

En el centro de salud de Ventilla, Ana Choque es una parte fundamental del equipo de atención materna, incluso aunque su trabajo no se limita a ese lugar. Ella actúa como una partera tradicional que complementa los servicios que ofrecen los centros de salud, y su presencia allí es un faro para muchas mujeres que, al no poder llegar a los hospitales, buscan su ayuda. En el centro de salud, ella se enfoca en las primeras etapas del embarazo, explicando los síntomas normales y los que podrían indicar un problema. Ella es conocida por su capacidad para mantener la calma, incluso en momentos críticos, y su conocimiento de las hierbas tradicionales le permite cuidar a las mujeres en el momento en que las necesidades son más inmediatas, sin recurrir a medicamentos a menos que sea necesario.
En este entorno, Ana no solo está presente por su experiencia, sino también por su conocimiento de la cultura andina. Ella sabe que algunas mujeres, por miedo o por costumbre, prefieren no visitar los centros de salud, y ella las invita a que confíen en ella. Para ella, estas mujeres son parte de un grupo que, aunque no está acostumbrada al sistema médico, puede beneficiarse de su conocimiento. Ella siempre explica las razones por las que ciertos tratamientos o análisis son necesarios, y a veces, incluso ayuda a las pacientes a decidir si van al hospital o no. Su enfoque es una forma de respetar su elección, pero también de asegurar que, si decides ir al hospital, recibas el cuidado que necesitas.
Aunque el trabajo en el centro de salud de Ventilla es importante, lo que realmente le da fuerza es el apoyo que le brindan los profesionales de la salud. Ellas le enseñan las técnicas modernas, y ella aporta su conocimiento ancestral. Juntas, crean una red de apoyo que no solo beneficia a las pacientes, sino también a las familias que las acompañan. Ana sabe que, en un contexto donde la salud materna sigue siendo un problema grave en Bolivia, su trabajo en este centro es una pequeña butaca, una forma de cambiar el curso del destino de muchas mujeres. Para ella, esto es una labor que no solo es respetuosa con la tradición, sino también con los derechos reproductivos y de la igualdad de género.
La asociación de parteras tradicionales
Ana Choque no solo es una partera tradicional, sino también una líder en el ámbito de las parteras tradicionales. Ella es una de las fundadoras de la Asociación de Parteras de La Paz, un colectivo de más de 180 parteras que lucha por la igualdad en el mundo de la salud materna. Esta asociación no solo busca reconocer el trabajo de las parteras tradicionales, sino también combatir la discriminación que a menudo les es impuesta por la sociedad. Muchas veces, las parteras tradicionales son consideradas menos profesionales que las médicas, y el conocimiento ancestral no se enseña en los centros universitarios. Pero Ana entiende que, si no se reconoce el valor de su conocimiento, no se puede lograr un cambio profundo en la salud materna.
La asociación que lidera Ana es un espacio donde las parteras pueden compartir sus conocimientos, aprender de otras, y además, poder exigir que su trabajo sea respetado. Ella entiende que, para que las parteras tradicionales puedan tener una voz en el sistema de salud, es necesario que se les reconozca su rol, que se les enseñe cómo hacerlo con la ciencia, y que se les dé el apoyo necesario para que no sean solo mujeres de la tierra, sino también profesionales de la salud. Para ella, esto es una lucha por la igualdad, pero también por el respeto.
En este colectivo, Ana no solo enseña a las otras parteras, sino también a las mujeres que confían en ellas. Ella entiende que, en un mundo donde las parteras tradicionales suelen ser vistas como mágicas, es importante que se les dé un marco en el que sus conocimientos sean respetados. Por eso, ella busca que las parteras tradicionales no solo cuiden a las mujeres en el momento de parto, sino también que se les enseñe cómo usar sus conocimientos de manera científica. Ella sabe que esto no es solo un paso hacia la modernidad, sino también una forma de asegurar que las mujeres que confían en ellas reciban el cuidado más completo.
La importancia del enfoque integrador

Lo que hace único a Ana Choque es su enfoque integrador, donde la tradición y la ciencia no son oponentes, sino complementos. Ella entiende que, en contextos donde la salud materna sigue siendo un problema grave, es necesario que se combine lo que se sabe desde la tierra con lo que se aprende en los centros de salud. Ella vive esto en cada parto que atiende, en cada ofrenda que hace a la Pachamama, en cada hierba que usa, y en cada explicación que da a las mujeres sobre por qué ciertos tratamientos son necesarios. Para ella, esto no es un conflicto, sino una forma de garantizar que las mujeres que confían en ella reciban el cuidado más completo.
Ella entiende que, en el mundo actual, las parteras tradicionales suelen ser vistas como mágicas, pero no por eso son menos eficaces. De hecho, ella es una partera tradicional que, con su conocimiento ancestral, puede ayudar a las mujeres a evitar muchas complicaciones. Ella sabe que, en muchos casos, las mujeres no van al hospital porque no confían en el sistema médico, y esto es algo que ella entiende perfectamente. Por eso, su enfoque es una forma de acercar a las mujeres al sistema de salud sin que sientan que se les está quitando su conocimiento.
Para Ana, la salud materna no es solo un tema de ciencia, sino también de respeto. Ella entiende que, en muchas comunidades, la vida es vista como una conexión con la tierra, y que, si esta conexión se rompe, todo se ve afectado. Por eso, su trabajo no solo es para ayudar a las mujeres a dar a luz, sino también para que estas mujeres sientan que su relación con la tierra es respetada y protegida. En este sentido, su enfoque integrador es un modelo que, si se extiende, puede cambiar la forma en que las mujeres viven y cuidan de su salud.
Conclusión
La labor de Ana Choque, una partera tradicional, no solo es un testimonio de la importancia de la tradición en la salud materna, sino también de cómo la ciencia puede complementarla sin que se pierda la esencia del conocimiento ancestral. Su trabajo en el centro de salud de Ventilla, junto con su rol como líder en la Asociación de Parteras de La Paz, le ha dado una visión única de cómo fusionar lo antiguo con lo moderno puede lograr mejores resultados. Ella es una partera tradicional que no solo cuida a las mujeres en parto, sino también que les enseña a entender el mundo que las rodea, respetando tanto sus creencias como sus necesidades.
El enfoque integrador de Ana Choque es un modelo que puede ser replicado en otras partes del mundo, donde las prácticas tradicionales y las medicinas modernas pueden verse como complementarias en lugar de opuestas. Su vida es una prueba de que, incluso en contextos donde la salud materna sigue siendo un problema grave, es posible encontrar soluciones que respeten tanto las raíces culturales como los conocimientos científicos. A través de su trabajo, Ana Choque no solo ha logrado un lugar para las parteras tradicionales en el sistema de salud boliviano, sino que también ha demostrado que, con respeto y conocimiento, es posible unir dos mundos que parecen enfrentarse. Su legado no solo está en la atención que brinda a las mujeres, sino también en la forma en que inspira a otros a ver el mundo con una mente abierta y un corazón con respeto a la tradición.




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