Partería y parteras salvaguardan vidas en África
17/05/2025

La partería es una práctica ancestral, cultural y médica que ha sido esencial para la supervivencia de millones de personas en África, especialmente en regiones donde el acceso a servicios de salud formal es limitado. En un continente donde más de 700 mujeres y 6.300 bebés mueren cada día, la importancia de la partería y la labor de la parteras se ha hecho patente. Estas profesionales, muchas veces vistas como figuras de confianza en sus comunidades, son cruciales para la salud materna y neonatal, ya que ofrecen atención integral durante el embarazo, el parto y los meses posteriores. Aun así, el trabajo de la parteras sigue siendo invisibilizado, ignorado o incluso discriminado en muchos lugares, a pesar de su impacto vital.
La partería no solo es una forma de asistencia durante el parto, sino también una herramienta de prevención y mejora de la salud reproductiva. En zonas rurales y de bajo acceso a servicios médicos, las parteras son la vía principal para garantizar que las mujeres reciban cuidados adecuados. Sin embargo, la brecha entre las necesidades reales y los recursos disponibles se agrava con la disminución de las parteras en el país, lo que exacerba la mortalidad materna y neonatal. A pesar de estos desafíos, el trabajo de la parteras sigue siendo esencial, no solo por su rol técnico, sino por su capacidad de conectar con las comunidades y ofrecer cuidados humanos y empáticos en un contexto donde la salud es más que un servicio, es una vida.
La partería ha evolucionado desde prácticas tradicionales que abarcaban la acompañanza durante el parto hasta un campo de trabajo que requiere formación especializada y acceso a herramientas médicas. Sin embargo, en muchos casos, las parteras trabajan con recursos limitados, sin formación adecuada y en condiciones que no reflejan el valor de su labor. Aun así, su papel en la sociedad no se puede negar: es una profesión que, aunque tradicional, ha demostrado su eficacia en la prevención de la muerte en el parto y en la mejora de los resultados de salud para las familias.
La importancia de la partería en las comunidades africanas
En muchos pueblos y ciudades de África, la partería es una práctica que transcurre de manera natural, con la presencia de una figura de confianza que se encarga de acompañar a la madre durante el parto. Esta figura, que puede ser un miembro de la familia o una mujer con experiencia en la partería, juega un rol fundamental en la seguridad y bienestar de la madre y el recién nacido. Aunque en algunos casos la partería se basa en prácticas tradicionales, en otros, especialmente en zonas metropolitanas o en regiones con acceso a servicios médicos, se combinan técnicas modernas con la atención de una parteras que conoce las normas de higiene, la anatomía del cuerpo femenino y las señales de alerta en el parto.
Sin embargo, la partería en África no solo es una cuestión de técnicas o conocimientos; es también una forma de conexión entre las personas, una vía de apoyo emocional y un medio para transmitir información de salud en comunidades donde los recursos son escasos. Las parteras son las primeras en reconocer el riesgo de una gestación preñada, en identificar señales de alerta que puedan marcar el inicio de un parto complicado y en ofrecer aliento a la madre durante los momentos más difíciles. Su labor no solo es médica, sino social, cultural y emocional, lo que la convierte en una figura esencial en el desarrollo de las comunidades.
La partería, en este contexto, no solo se limita a la asistencia durante el parto. En muchas regiones, las parteras también ofrecen educación sobre el embarazo, la atención prenatal y las prácticas postparto, lo que ayuda a prevenir complicaciones y a empoderar a las mujeres. Este conocimiento, transmitido a través de la experiencia y la formación, es una herramienta poderosa para reducir la mortalidad materna en un mundo donde la salud reproductiva es un tema de prioridad global.
Los desafíos que enfrentan las parteras en África

Aunque la partería es una práctica que ha ayudado a millones de mujeres en África, las parteras enfrentan múltiples desafíos que limitan su capacidad para brindar el cuidado necesario. Una de las mayores problemáticas es la falta de formación adecuada. En muchas zonas, las parteras trabajan sin un entrenamiento formal, lo que hace que su conocimiento esté limitado a prácticas tradicionales, sin una base científica sólida. Esto puede resultar en errores, como la administración incorrecta de medicamentos o la falta de identificación de signos de peligro durante el parto. Además, muchas parteras no reciban la formación que les permite manejar situaciones complicadas, como la presencia de sangrado, la dificultad en el parto o el riesgo de infecciones.
Otro gran obstáculo es el acceso a recursos básicos. En muchos lugares, las parteras no disponen de herramientas médicas adecuadas, como pañales, suministros para la higiene, materiales para la atención postparto u incluso simples utensilios para ayudar en el parto. En algunos casos, la falta de acceso a agua potable y el calor o el frío extremo pueden afectar la salud de la madre y el recién nacido. Estos problemas, a menudo ignorados o subestimados, marcan la diferencia entre una vida salvada y un desastre. Por ello, el apoyo a las parteras no solo debe ser emocional, sino también material, con la provisión de herramientas, medicamentos y condiciones adecuadas para trabajar.
Además, las parteras suelen ser vistas como inferiores a las profesionales médicas, lo que les impide acceder a los privilegios y oportunidades de desarrollo que les permitirían mejorar su labor. Esta percepción, que se remonta a tradiciones y jerarquías sociales, les deja sin formación especializada, sin reconocimiento y, en muchos casos, sin reconocimiento legal. Sin embargo, a pesar de estos desafíos, muchas parteras siguen ejerciendo su labor con dedicación, demostrando que su trabajo es vital y que su importancia no puede ser ignorada.
El rol de la partería en la reducción de la mortalidad materna

La partería ha demostrado ser un pilar fundamental en la reducción de la mortalidad materna en África. En zonas donde el acceso a hospitales es limitado, la parteras son la única opción para que las mujeres reciban atención durante el parto y en los meses posteriores. Su labor no solo garantiza la supervivencia de la madre, sino también la salud del bebé. La presencia de una parteras bien formada puede prevenir complicaciones graves, como la fístula obstétrica, que es una consecuencia común de partos no supervisados y puede causar dolor crónico y pérdida de funcionalidad en la mujer.
Además, la partería juega un rol clave en la prevención de la muerte neonatal. Las parteras son frecuentemente las primeras en identificar signos de alerta en los recién nacidos, como una dificultad para respirar o un tono de voz inusual. Su conocimiento de estas señales, adquirido a través de la experiencia y la formación, les permite darle atención inmediata, lo que puede salvar la vida del bebé. En muchas comunidades, la parteras también actúa como un punto de contacto para el bebé, lo que incluye la administración de la vacuna de la BCG, la medición de la temperatura y la observación de la salud del recién nacido. Esta atención integral es esencial para el desarrollo saludable del niño.
Aunque la partería ha demostrado ser un método eficaz para reducir la mortalidad materna, su labor sigue siendo subestimada. En muchos lugares, la parteras no recibe el reconocimiento que merece, lo que le impide acceder a los recursos necesarios para desarrollar su labor. Sin embargo, a pesar de estas limitaciones, las parteras siguen siendo una pieza clave en la lucha contra la muerte en el parto, demostrando que su conocimiento tradicional, combinado con el apoyo que reciben, es una herramienta poderosa para la vida.
La evolución de la partería en África y su conexión con la salud pública

La partería en África ha pasado por un proceso de transformación, pasando de un trabajo informel y tradicional a una profesión que, en muchos casos, se formaliza y regula. En el pasado, las parteras trabajaban sin formación académica, sin certificaciones y sin acceso a herramientas médicas, pero en la actualidad, hay programas que buscan darles la formación que necesitan para ejercer su labor con más seguridad y eficacia. Estos programas, a menudo apoyados por organizaciones internacionales, buscan no solo mejorar la calidad de la atención que ofrecen, sino también garantizar que las parteras puedan acceder a recursos médicos y tener acceso a información actualizada sobre las prácticas de salud.
La conexión entre la partería y la salud pública es evidente, ya que la presencia de una parteras bien formada puede reducir la mortalidad materna en un 50% o más. Sin embargo, en muchos lugares, las parteras siguen trabajando sin este tipo de formación, lo que limita su capacidad para brindar atención adecuada. A pesar de esto, muchas parteras siguen siendo una parte fundamental de la salud pública en África, especialmente en regiones donde el acceso a hospitales es limitado. Su labor no solo ayuda a las mujeres que entran en parto, sino también a las comunidades que dependen de ella para mantener la salud materna y neonatal.
La evolución de la partería en Á.frica no solo se refleja en la formación de las parteras, sino también en su acceso a recursos y derechos. Ahora, en muchos países, hay programas que buscan garantizar que las parteras puedan trabajar con el mismo respeto y reconocimiento que las médicas. Este cambio es esencial para garantizar que las parteras puedan ejercer su labor sin limitaciones, lo que, a su vez, permitirá que más vidas sean salvadas.
Las barreras que enfrentan las parteras en África
A pesar de su importancia, las parteras enfrentan múltiples barreras que limitan su capacidad para brindar una atención adecuada. Una de las mayores limitaciones es la falta de acceso a información médica actualizada. En muchas zonas, las parteras no reciben formación continua, lo que puede llevar a que no conozcan las nuevas técnicas o medicamentos que podrían ser útiles durante el parto. Esto puede ser especialmente peligroso en casos donde se presentan complicaciones, ya que una parteras sin formación adecuada puede no poder identificar o manejar estas situaciones de manera efectiva.
Otra barrera es la falta de acceso a materiales básicos. En muchas comunidades, las parteras no disponen de herramientas médicas adecuadas, como pañales, gafas de seguridad, materiales para la higiene, o incluso recursos para mantener la temperatura del recién nacido. Esta situación puede tener consecuencias graves, ya que una parteras sin estos recursos no puede brindar una atención que garantice la salud tanto de la madre como del bebé. Además, en algunos lugares, el acceso a agua potable es limitado, lo que puede afectar la higiene y la prevención de infecciones tras el parto.
A pesar de estas barreras, muchas parteras siguen ejerciendo su labor con dedicación, demostrando que su importancia en la salud pública es inmensa. Sin embargo, para que su labor pueda ser efectiva, es necesario que reciban apoyo en la formación, en el acceso a materiales y en el reconocimiento que merecen. Esto no solo beneficiará a las parteras, sino también a las comunidades donde su trabajo es esencial.
La necesidad de apoyo y desarrollo para las parteras en África

Las parteras en África no solo son esenciales para la salud materna y neonatal, sino que son un pilar de la salud pública en regiones donde el acceso a hospitales es limitado. Sin embargo, su trabajo sigue siendo subestimado, y en muchos casos, no recibe el apoyo que necesita para ejercer su labor con seguridad y eficacia. Este desafío requiere la participación de múltiples actores, desde las organizaciones internacionales hasta los gobiernos locales, para garantizar que las parteras puedan trabajar con el mismo respeto y reconocimiento que las médicas.
El apoyo a las parteras no solo debe incluir la formación y la formación continua, sino también la creación de programas que garantice su acceso a recursos médicos, materiales y condiciones adecuadas para trabajar. Además, es esencial invertir en la regulación de la profesión, para que las parteras puedan ejercer su labor sin limitaciones y con el mismo respeto que las médicas. En este sentido, la partería no solo es una práctica tradicional, sino que también es una profesión que requiere desarrollo, formación y apoyo para poder cumplir su función vital en la salud de las mujeres y los bebés.
La partería ha demostrado su eficacia en la reducción de la mortalidad materna en África, pero para que esta labor pueda continuar, es necesario que reciba el apoyo que merece. La parteras son una parte fundamental de la salud pública en el continente, y su trabajo debe ser reconocido y respetado. Con el desarrollo y el apoyo adecuado, las parteras pueden continuar salvando vidas y ofreciendo cuidados que no solo son vitales, sino que también empáticos y humanos. La partería sigue siendo una pieza clave en la lucha contra la muerte en el parto, y su importancia no puede ser ignorada.




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